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Los depósitos bancarios frente a otros instrumentos de ahorro

A los ahorristas les ha surgido una gran duda. Cuando acostumbrados a una idea de ahorro gobernada principalmente por los depósitos a plazo fijo, ahora se suman dos grandes competidores: la deuda pública y los pagarés bancarios. Así, mientras muchos ya se plantean cuál es la mejor opción para invertir, otros ya ponen sobre la mesa seguridad frente a rentabilidad. A la hora de elegir entre dichas alternativas primero hay que considerar el grado de seguridad que obtienen y el grado de rentabilidad de los mismos.

Después de que los depósitos bancarios hayan estado en primer puesto en preferencias con sus deseadas y atractivas rentabilidades, el Tesoro Público presenta las emisiones de deuda pública con buena remuneración.

Si tomamos las diferentes ofertas en cuestión, una de las grandes ventajas de los depósitos es la seguridad que ofrecen. El dinero invertido en un depósito está asegurado en caso de quiebra de la entidad bancaria gracias al Fondo de Garantía de Depósitos, hasta los 100.000 euros invertido.

En cambio, el Tesoro Público tiene riesgo país. Es más seguro una deuda garantizada de forma absoluta por España que un depósito, afirmación sin lugar a duda si la inversión supera los 100.000 euros.

En el caso de los bonos el riesgo es un poco mayor, la misma se encuentra en la quiebra o impago de la entidad cedente, ya que no gozan de la garantía del Estado, aunque puede ser que en algunos casos el estado si la avale.

Los pagarés también son otro medio para conseguir liquidez por parte de las entidades bancarias. La gran ventaja frente a los depósitos es la mayor facilidad de cancelación. Otra alternativa a la que se puede enfrentar un ahorrador es la venta. Deben ser vendidos al precio del mercado, por lo que estaremos asumiendo un riesgo, ya que puede ocurrir que, no sólo nos cueste más venderlos, sino que podamos asumir pérdidas con ello.

De todas maneras, los depósitos vuelven a ofrecer una mayor ventaja si tomamos el dato del seguro, muy útil hoy en dia. Los mismos ofrecen la garantía del capital invertido hasta 100.000 euros con el Fondo de Garantía de Depósitos, cosa que no ocurre con los pagarés, cuya garantía depende exclusivamente de la solvencia de la entidad financiera que los ha emitido.

La elección dependerá básicamente de tres factores a tener en cuenta:

nuestro perfil de riesgo como inversores,
• la situación del mercado
• la rentabilidad de los productos.

Por cuestiones obvias, la rentabilidad siempre será lo más importante. A rentabilidades similares siempre será mucho más seguro la deuda pública y los depósitos.

Además de este factor clave, antes de realizar una inversión también debemos valorar otros aspectos como la solvencia de la entidad y los riesgos que vamos asumir. Si en algún momento tenemos necesidad de liquidez, los pagarés bancarios o la deuda pública no serán una buena opción.

Por lo expuesto, podremos observar una evidente ventaja de los depósitos bancarios sobre el resto de los instrumentos de ahorro en el mercado, al menos en niveles generales. No obstante siempre se puede encontrar una alternativa a los depósitos, respaldada por una entidad solvente que permita brindar mayores beneficios que cualquier depósito bancario. Solo es cuestión de indagar e investigar lo suficiente antes de invertir los ahorros.

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